Panamá teme sanciones

Panamá busca lavar su imagen ante el mundo. La frase resulta irónica porque el país está envuelto en el affaire “Panama Papers”, que involucró a empresarios, funcionarios y personalidades del mundo del espectáculo y del deporte, en la formación de sociedades “off shore” para eludir impuestos o lavar dinero de la corrupción, el narcotráfico y el terrorismo.

Lo cierto, es que el presidente panameño, Juan Carlos Varela, anunció la formación de una Comisión de Expertos que tendrá entre seis y ocho miembros que supervisarán el sistema financiero y aportarán ideas para transparentarlo.

Entre los hombres convocados, está Joseph Stiglitz, el inefable premio Nobel de Economía, que ha sabido sacar provecho de su prestigio y ha hecho un excelente marketing de su personalidad. Stiglitz ocuparía la vicepresidencia de la comisión junto a un panameño.

El otro candidato, es Mark Pieth, profesor de Derecho y Criminología de la Universidad de Basilea. Es un experto en la recuperación de dinero de la corrupción, especialidad que le permitió presidir desde 1990 hasta 2013 el Grupo de Trabajo de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) sobre el soborno en las transacciones comerciales internacionales. El suizo fue fue miembro del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI), el brazo del FMI contra los delitos financieros.

Panamá está perdiendo terreno en el mundo porque no cumple los acuerdos con los países que lo declaran “cooperador” como lo hizo la Argentina en 2014. Al militar en esa categoría deja de considerárselo “paraíso fiscal”. La queja es que cuesta que Panamá remita la información que se le requiere. La Argentina bien lo sabe, porque la Justicia local jamás tuvo colaboración en la investigación en la llamada “ruta del dinero K”.

FRANCIA INCLUYÓ A PANAMÁ EN LA LISTA GRIS DE “PARAÍSOS FISCALES”

De hecho, hace una semana Francia le retiró la condición de cooperador y lo incluyó en la lista gris de paraísos fiscales, porque descubrió la relación entre un banco suizo de primera línea, que será multado en más de mil millones de euros en una semana, con el estudio de abogados Mossack Fonseca, donde fueron halladas las carpetas de sociedades que desataron el escándalo mundial.

Panamá calificó de exagerada la reacción francesa y prometió represalias diplomáticas. Sin embargo, su posición ante el mundo hace difícil pensar que pueda tomar una medida de ese calibre contra un país que es víctima del terrorismo que se financia con dinero que llega a cuentas “off shore” con la colaboración de naciones que facilitan la creación de sociedades que hacen que se pierda la pista del origen del dinero.

Además, en el próximo encuentro del G-20 se estudiarán severas sanciones a los paraísos fiscales que serán incluidos en una lista única.

La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) le exige a Panamá que adhiera al Estándar de Reporte Común, que permite el intercambio de información clave entre países que comenzará a aplicarse a fin del año que viene.

Panamá elude firmar el acuerdo porque dice que quiere asegurarse que la información que intercambia con los países tendrá un uso adecuado.

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