Para los adolescentes, el e-mail “ya fue”

El e-mail fue uno de los íconos del desembarco de internet en la cultura moderna a finales del siglo XX. Junto a las páginas web, se consolidó como uno de los estandartes de las redes en sus inicios. Sin embargo, en la actualidad se convirtió en un mecanismo comunicativo obsoleto para una parte de la población: los adolescentes ya no lo usan.

“Es una pérdida de tiempo. ¿Para qué estar abriendo un correo, redactarlo, esperar horas hasta que el otro lo lea? Con los mensajes o los chats es todo mucho más rápido e instantáneo. Lo leés enseguida y respondés rápido”, aseguró a Infobae vía Whatsapp Julián Diarco, un estudiante secundario porteño de 16 años.

Los representantes de la Generación Z no sólo consideran a los correos electrónicos como algo lento y tedioso, sino que también lo relacionan con el mundo adulto, el profesional.

SÓLO SEIS DE CADA 100 ADOLESCENTES ENVÍA AL MENOS UN MAIL POR DÍA

Un estudio reciente de Pew Internet sobre el comportamiento de los más jóvenes en la red avaló ese fenómeno. Sobre un total de 2.000 chicos de entre 11 y 18 años consultados, sólo el 6% admitió mandar al menos un mail diario, mientras que el 39% reconoció nunca haber enviado un correo electrónico. En contraste, un 92% de esos adolescentes reveló mandar mensajes de texto todos los días.

“Vivimos bajo el imperio de la caducidad y la instantaneidad. La memoria ya no es valor, es algo del orden de lo desechable. No hay certezas, sólo se vive el aquí y el ahora”, le aseguró a Infobae la psicoanalista especialista en adolescencia y docente de la UBA Sonia Almada.

“El sujeto pasó a ser un usuario de redes y ya no un individuo. La cuestión es comunicar con pocas letras, rápido, con respuesta inmediata, con imágenes, emoticones y mediante neologismos que invitan a un nuevo mundo donde el contenido ni las formas importa”, añadió.

Un estudio reciente de Pew Internet sobre el comportamiento de los más jóvenes en la red avaló ese fenómeno. Sobre un total de 2.000 chicos de entre 11 y 18 años consultados, sólo el 6% admitió mandar al menos un mail diario, mientras que el 39% reconoció nunca haber enviado un correo electrónico. En contraste, un 92% de esos adolescentes reveló mandar mensajes de texto todos los días.

“Vivimos bajo el imperio de la caducidad y la instantaneidad. La memoria ya no es valor, es algo del orden de lo desechable. No hay certezas, sólo se vive el aquí y el ahora”, le aseguró la psicoanalista especialista en adolescencia y docente de la UBA Sonia Almada.

“El sujeto pasó a ser un usuario de redes y ya no un individuo. La cuestión es comunicar con pocas letras, rápido, con respuesta inmediata, con imágenes, emoticones y mediante neologismos que invitan a un nuevo mundo donde el contenido ni las formas importa”, añadió.

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