San Martín, el argentino que hace historia en la NASA

Nació en Río Negro pero se crió en Buenos Aires. Hoy es un referente en la agencia espacial de Estados Unidos. Su historia

 

Miguel San Martín nació hace 57 años en la chacra de su familia en Villa Regina, Río Negro, y creció en Buenos Aires. Siempre supo lo que quería hacer en la vida y a dónde ir a buscarlo. Su fascinación por la ingeniería y las misiones espaciales lo llevaron a los Estados Unidos donde realizó sus estudios universitarios en la universidad de Syracuse, de la que se graduó con honores.

De allí, master en el emblemático MIT (Massachusetts Institute of Technology) y luego las puertas de su cielo: el JPL (Laboratorio de Propulsión a Reacción) de la NASA.

Una vez iniciada su carrera pudo participar rápidamente de misiones como Magallanes a Venus y Cassini a Saturno. A continuación fue nombrado Jefe de Ingeniería del sistema de Guiado, Navegación y Control de las distintas misiones que pusieron en suelo marciano a los vehículos robóticos móviles Sojourner, Spirit y Opportunity. Además, se desempeñó como Jefe de Ingeniería del sistema que controló al Curiosity durante su descenso exitoso en Marte, el 5 de Agosto del 2012.

Miguel San Martín estuvo en Buenos Aires para participar en el Innovation Day invitado por los Amigos de la Universidad de Tel Aviv y visitó la redacción de Infobae.

-Contanos tu historia, ¿cómo terminás trabajando en NASA?
Desde chico tengo fascinación por la ingeniería, no sé por qué. No podías regalarme un juguete que no llevara pilas porque lo rechazaba. Quería ser ingeniero desde que tengo uso de razón. Crecí en la época de “El Apolo”, vi en vivo cuando Amstrong caminó en la Luna (1969) y me hizo un gran impacto. Entonces comencé a pensar que ésa era el área a la que yo me quería dedicar. Después, ya de más grande, seguí muy de cerca el Programa Viking (1975) que fue la primera nave en aterrizar exitosamente en Marte. Fue una experiencia muy directa para mí. Recuerdo que cuando vi esas fotos de Marte por primera vez pensé: ‘esto es lo que yo quiero hacer el resto de mi vida. Quiero trabajar en la NASA en una de estas misiones que aterrizan en otros planetas, especialmente en Marte’.

-¿Siempre pensaste que sería posible, que eso iba ser parte de tu vida?

Uno tiene las esperanzas. Lo que menos pensé era que el programa espacial me iba a esperar a mí. Porque resultó ser que esa misión, si bien fue muy exitosa en cuanto a la ingeniería para poder aterrizar en Marte, lo cierto es que fue una gran desilusión porque esperaban encontrar vida, a nivel de microbios. Estos resultados negativos desalentaron mucho a la comunidad científica, pero además a Washington que tenía que pagar por estas misiones. Entonces, el programa de Marte murió por muchos años, esperándome a mí, a que hiciera toda mi carrera universitaria, a que llegara al JPL, que es a donde yo sabía que se hacían estas cosas. Llegué ahí y a los pocos años volvimos a Marte.

Nunca me hubiera imaginado que iba a estar en la misión a Marte que le siguió a Viking, esa que vi cuando era chico. Pero la suerte quiso que en la siguiente misión esté yo, cumpliendo un rol muy importante, con todo el drama y el desafió que conllevó. Por eso siento que me esperó a mí. Nunca podría haber imaginado una cosa así.

Luego de participar en las misiones exitosas a Marte, Miguel fue nombrado Fellow del Jet Propulsion Laboratory. Actualmente participa en el estudio de misiones a cometas y asteroides y en el diseño de una nave de descenso para explorar Europa, la luna de Júpiter cuyo hipotético océano líquido podría albergar vida.

Gentileza Infobae

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