Conocé la historia del remisero que soñaba ser Piloto de Avion

El periodista sergio lapegue nos relata todo lo que tuvo que pasar Marcelo Rao, su antiguo chofer (remisero), para cumplir su sueño y ser piloto de avión.

 

“A mí la vida me va dejando muchas enseñanzas con las historias que puedo dar. Esta es la historia de un pibe que venía a traer los diarios al canal…”. Así comienza el relato de Sergio Lapegüe.

“Yo era movilero, y un pibe venía al canal a traer los diarios. Creo que tenía 16, 17 años -continúa Lapegüe-. Un día me dijo: ‘Quiero ser piloto de avión’. (Después) a los cuatro o cinco años este pibe se convirtió en remisero. El papá era remisero y le dijo: ‘Tenemos que trabajar todos acá para poder pagar la comida’. Y fue remisero mío”.Traía los diarios al canal. Tenía 16, 17 años. Y un día me dijo: ‘Quiero ser piloto de avión’

Man driving his car

Este joven empezó a llevarlo a los móviles, “de un lado para el otro”. “Y seguía diciendo que quería ser piloto de avión. Que con lo que ganaba como remisero juntaba sus pesitos y con eso se pagaba su curso de inglés, porque no había tenido oportunidad de estudiar inglés. Y para ser piloto de avión, necesitaba saber inglés”.

Mientras, trataba de aprender a volar. “El papá le había dicho: ‘¿Qué vas a ser vos piloto de avión si te subís a una escalera y te mareás? ‘Eso me incentivó para seguir tratando de aprender'”, le respondió a su padre quien fuera chofer de Lapegüe durante “ocho, nueve años”.

piloto

Entonces empezó a tomar “cursos pequeños” con el dinero que recaudaba como remisero. Se convirtió en meteorólogo porque “sabía que la meteorología era importante para poder pilotear un avión”. Y tras practicar con simuladores, logró ser instructor de vuelo. “Pero claro, es muy difícil llegar a pilotear una avión grande: apenas (lo) hacía en esos chiquitos, que pagaba con lo poco que podía recaudar como remisero”, explica Sergio.

Se convirtió en meteorólogo porque sabía que la meteorología era importante para poder pilotear un avión
Cada noche que salían juntos en el auto escuchaban distintos diálogos en inglés entre la torre de control y los pilotos. “¿Por qué no ponés musica?”, proponía el periodista. “Conseguí las grabaciones y así voy aprendiendo”, le contaba el remisero, quien los fines de semana pasaba horas en el Aeropuerto de San Fernando. “Iba a controlar el tema de los pájaros, que son peligrosos para los pilotos al despegar o aterrizar -señala Lapegüe-. Entonces el tipo controlaba: sabía la hora que entraba, la hora que salía, y sabía cómo iba a estar el tiempo, porque era meteorólogo”.

Un día el periodista le pidió que le trajera su currículum: conocía a una persona que trabajaba en Aerolíneas Argentinas y en una de esas… “A lo mejor nos puede dar una mano”. ¡Y lo llamaron! “¡Imaginate la emoción! -recuerda Lapegüe-. Entregaba los diarios, remisero muchísimos años, dio la prueba en Aerolineas Argentinas…”. ¡¿Y?! “Lo rebotaron”.

Pero no perdió las esperanzas. “Había quedado ahí, arriba de todo. Habían entrado diez, ponele, había cerca de 400 personas, y él quedó en el número once. Y siguió insistiendo”, dice Lapegüe, quien antes de perder contacto con su remisero supo que había sido “controlador de vuelo para una línea privada muy chiquitita”. Y ya no supo más.

Entregaba los diarios, remisero muchísimos años, dio la prueba en Aerolineas Argentinas… Y lo rebotaron. Pero insistió

El año pasado Lapegüe tomó un avión con destino a Nueva York. Y es aquí donde debe interrumpir su relato por la emoción… “Cuando anuncian el nombre del piloto… era Marcelo Rao, mi remisero. Piloto de Aerolíneas Argentinas. De Buenos Aires a Nueva York. ¡Imaginate lo que fue para mí! Le golpeé la puerta. Se dio vuelta. ‘Yo era tu remisero’, me dice. ‘Ahora sigo siendo remisero… pero de un avión'”.

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Marcelo Rao (Piloto de Aereolineas Argentinas) y Sergio Lapegue

Sergio aporta su conclusión a una historia que lo conmueve hasta las lágrimas. “Marca para mí un comentario, que es el ‘Sí se puede’. Si vos tenés un sueño, tenés que caminar hacia él. Y a pesar de los contratiempos que puedas tener en tu camino, podés llegar a tu objetivo. Como él llegó a su objetivo: ser piloto. Y se ha casado, ha formado una familia, pero nunca se olvida de sus orígenes. Te lo quería contar.

Gentileza Infobae

 

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