La inflación que no baja, los votos que se pierden: el huevo y la gallina

Hay dentro del gobierno, un sordo e intenso debate. Es sobre la intensidad del aumento de la tarifa de los servicios.

De cualquier modo, el presidente Mauricio Macri ya lo saldó: él está de acuerdo con el ritmo de los incrementos, y desafía a sus aliados radicales de Cambiemos a que le propongan una receta “mejor”.

También desafía a los que sostienen, como José Luis Espert, que el Gobierno hace kirchnerismo con buenos modales y que debería impulsar un ajuste mucho más profundo. “No tienen idea de la existencia de algo que se llama humor social”, les endilga.

Macri sostiene, y su diagnóstico no parece exagerado, que Néstor y Cristina, durante doce años, hicieron creer a los argentinos que la energía y el transporte eran casi gratis. Que como vivimos en un país tan rico nos podíamos dar el lujo de pagar tarifas subsidiadas.

El Presidente afirma, con los papeles en la mano, que recién dentro de cuatro años los argentinos pagarán por la energía el equivalente de lo que pagan Chile, Uruguay y la mayoría de los países de la región. “¡No estamos haciendo una carnicería! ¡Cuatro años es, incluso, demasiado tiempo!”.

Macri ayer le envió un mensaje a un economista a quien conoce bien. El mensaje contenía una pregunta filosa. Una pregunta de dos palabras: “¿Haciendo demagogia?”. Era porque había elogiado una crítica de Elisa Carrió sobre el ritmo y la intensidad de la aplicación de los aumentos de tarifas.

El Presidente le había endilgado al economista estar “a favor de no aumentar las tarifas de luz y electricidad”. Enseguida le preguntó: “¿Cuál es tu propuesta para que no explote el presupuesto?”.

Empezaron a chatear con energía hasta que el jefe de Estado tomó el teléfono y le planteó una encrucijada: “O aumentamos las tarifas a este ritmo para bajar el déficit y conseguir que nos sigan prestando a tasas razonables o explotamos por los aires“.
Gentileza de infobae

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