Tiki Tokio

Japón dominó a Colombia a puro pase y le ganó por 2-1 en el arranque del Grupo H. No alcanzó el golazo de Quintero. Los de Pekerman jugaron todo el partido con uno menos. Y ahora quedaron contra las cuerdas.

En menos de cinco minutos se le quemaron los papeles a Colombia. Y no hubo ocasión de restaurarlos más allá de un empate circunstancial. Porque Japón le aplicó el recurso bambinesco del “contraataque ofensivo”: de un avance con pretensiones de profundidad, el equipo de Pekerman no terminó la jugada (una recomendación de manual cuando se pone mucha gente en terreno ajeno), quedó desarmado en el retroceso y, entre Osako y Kagawa, armaron un zafarrancho con réplica vertical, remate tapado por Ospina y rebote recogido por el volante del Dortmund que Carlos Sánchez desvió, brazo derecho mediante.

 

M1

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