Franco Armani, EL ARQUERO QUE RECONOCE A JESÚS COMO SU SALVADOR

De atajar en el ascenso a ser el arquero de River y candidato a ir al Mundial de Rusia. De llegar a Atlético Nacional de Medellín como cuarto arquero a convertirse en el futbolista más ganador de la historia del club colombiano. A los 31 años, Franco Armani disfruta de uno de los mejores momentos de su carrera, una carrera que tuvo un claro punto de inflexión hace seis años y que desde entonces todo cambió para el hombre nacido en Casilda.

Hasta 2012, a los 26 años, Armani había atajado en Ferro y Deportivo Merlo en nuestro país y llevaba dos años en Atlético Nacional, donde había disputado muy pocos partidos. Era julio y Franco le planteó al técnico del club colombiano, Juan Osorio, que tenía la oportunidad de volver al Deportivo Merlo y le interesaba porque en Atlético era segundo y hasta tercer arquero, siempre detrásdel argentino Gastón Pezzutti, el titular del argentino Gastón Pezzutti, el titular.

Su DT iba a liberarlo, pero sucedió lo inesperado. Al día siguiente, el 19 de julio de 2012, Atlético jugaba la final de la Superliga ante Junior. A los 11 minutos de juego, se lesionó Pezzutti y entró Armani. Tuvo un buen partido y Medellín ganó 3-1 y fue campeón. Pero Armani sufrió una rotura de ligamentos cruzados. Esa noche festejó llorando de dolor. Venía lo peor y también lo mejor. Se tenía que quedar en Colombia…

“Estuve muy mal durante la recuperación. Me levantaba y no quería ir al club. Llegaba y me acostaba en la camilla a dormir. Pensaba que no iba a volver a jugar al fútbol. Me miraba la rodilla y sentía que no iba a volver a ser el de antes; que no podría tirarme y volar más”, le contó Armani a El Gráfico en una entrevista sobre aquella lesión.

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