El colesterol es un lípido que encontramos en los tejidos corporales y en el plasma sanguíneo. Coloquialmente, se afirma que existen dos tipos de colesterol: el bueno y el malo, aunque esta sustancia en sí no sea dañina para el organismo humano, sino totalmente necesaria.

 
Para que entiendas la diferencia entre estas dos clases de colesterol, acá te explicamos cuál es el colesterol bueno y el colesterol malo.
Colesterol bueno
El colesterol de lipoproteínas de densidad alta (HDL) es el considerado como colesterol bueno, porque recoge el colesterol no utilizado y lo devuelve al hígado donde es eliminado. Se produce de forma natural en nuestro organismo y ayuda a reducir el nivel de colesterol en la sangre.
Lo ideal es tener un nivel de HDL superior a 60 mg/dL, aunque cuanto más colesterol de este tipo se encuentre en la sangre, mejor.
El colesterol bueno aumenta con una dieta rica en fibra y baja en grasa, así como practicando ejercicio físico de forma habitual.
Colesterol malo
El llamado colesterol malo es el de baja densidad (LDL) y es aquel que se acumula en las paredes de las arterias, dificultando así que la sangre circule correctamente hacia el corazón. De esta forma, los niveles altos de este tipo de colesterol aumentan en riesgo de sufrir enfermedades cardiovasculares y, por lo tanto, es necesario llevar un control.
Se recomienda mantener el colesterol de baja densidad por debajo de los 100 mg/dL y un nivel superior a 160 mg/dL se considera demasiado alto; puedes ampliar la información en nuestro artículo sobre cuáles son los niveles normales de colesterol.
El tabaquismo, el consumo de alcohol, la ingesta de alimentos con grasas de origen animal, el sedentarismo… son algunas de las causas del aumento del LDL y, por lo tanto, falta de HDL.

Recomendaciones

Alimentos que reducen colesterol malo y aumentan el bueno
El ajo: puede llegar a subir hasta un 23% el colesterol bueno según un estudio realizado en el Colegio Bastyr, de Seattle (una dosis diaria de aceite de ajo extraído de 3 dientes de ajo)
La cebolla cruda: puede subir el colesterol bueno a la mayoría de las personas (media cebolla cruda al día repartida en varias comidas)
El pescado azul: además de bajar el colesterol malo también ayuda a mejorar los niveles del colesterol bueno
El aceite de oliva: baja el colesterol malo y sube el colesterol bueno aunque lo tomemos en gran cantidad
El aceite de semilla de uva: en la mayoría de casos la gente observa mejora en sus niveles de colesterol bueno tomando 2 cucharadas al día de este aceite.
Las manzanas: la pectina que contienen es un tipo de fibra soluble que también ha resultado eficaz para regular ambos tipos de colesterol (tres manzanas al día)
La zanahoria: dos zanahorias al día son también casi imprescindibles en estos casos ya que por un lado son ricas en pectina y por otro son muy ricas en antioxidantes (Betacarotenos)
Cerveza o vino: una cerveza o dos vasitos pequeños de vino puede ayudar en muchos casos (si no tomamos alcohol probaremos los otros remedios)
Legumbres: media tacita dos veces al día puede ayudar (al cabo de varios meses) a regular ambos tipos de colesterol
Antioxidantes
Como antes hemos comentado los antioxidantes son básicos para que el colesterol malo no se oxide y sea realmente perjudicial para nuestro sistema cardiovascular. Ayudan pues a que el colesterol bueno realice correctamente sus funciones.
La vitamina C y E tienen un efecto antioxidante que ayudan a que no se nos taponen las arterias. La fresa, los kivis, las naranjas, papayas, los pimientos, pepino, el perejil y en general todas las frutas no deben de faltar en nuestra dieta (dos o tres piezas de fruta al día como mínimo) por su aporte en vitamina C.
Los frutos secos (nueces, almendras, avellanas, etc.) y las semillas (sésamo, girasol, calabaza, etc.) nos aportan gran cantidad de vitamina E.
Las zanahorias, los albaricoques, la calabaza o zapallo y el brócoli son alimentos muy ricos en el antioxidante llamado Betacaroteno.
La cúrcuma, los aguacates, el repollo, los frutos del bosque (bayas), los germinados, el açai (fruto del Amazonas) son algunos alimentos especialmente muy ricos en diversos tipos de antioxidantes.
Respecto al aporte calórico de los nutrientes de los alimentos, se deberá recomendar lo siguiente: 25 a 35 por ciento de las grasas, de las cuales no más del 10 por ciento corresponderá a las saturadas; 50 a 60 por ciento de los carbohidratos complejos, ricos en fibras solubles y no más del 20 por ciento de las proteínas. Se debe aconsejar consumir menos de 300 mg de colesterol por día.
Actividades físicas
Respecto a la actividad física, en el caso de los individuos con un tipo de vida sedentaria, se deberá recomendar la práctica de ejercicios de tipo aeróbico de intensidad baja o moderada (caminar, trotar, nadar, ciclismo) de duración igual o mayor a 30 minutos al menos cuatro días de la semana, con incremento en su intensidad dependiendo del estado físico y de la capacidad cardiovascular que tenga el sujeto al inicio del programa de ejercicios
Gentileza Uncomo

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